¿Qué calculadora falta?
Las herramientas de este sitio no salen de una lista de palabras clave. Salen de errores concretos que la gente comete al contratar transporte. Si tienes uno, cuéntalo.
Lo que de verdad sirve saber
La pregunta más útil no es «qué tema te interesa», sino qué resuelves ahora a mano o con una hoja de cálculo. Ahí es donde está el hueco. Las tres calculadoras que más se usan aquí nacieron así:
- «Presupuesté por peso y me facturaron el doble» → la calculadora de peso tasable, con el metro lineal para mercancía no apilable.
- «No sé si me hace falta un contenedor o dos» → la de palés por contenedor, que avisa de que casi todo se queda sin peso antes que sin sitio.
- «Tengo una pieza rara, unos cajones y unos palés y no sé si cabe» → la de carga mixta, que comprueba la altura de puerta aparte de la interior.
Ninguna de las tres se le ocurriría a alguien mirando un buscador. Las tres vinieron de alguien contando un problema que había tenido.
Cuéntalo
Qué pasa con lo que escribes
Esta página funciona distinto que las calculadoras, y conviene decirlo claro. Las calculadoras hacen sus cuentas dentro de tu navegador y no envían nada a ninguna parte. Un formulario, por definición, sí envía lo que escribes: es la única forma de que llegue.
Ahora mismo el botón no envía nada por su cuenta: abre tu programa de correo con el texto ya escrito, y decides tú si lo mandas. Nada sale de tu ordenador sin que le des a enviar en tu propio correo.
Qué se contesta y qué no
- Un cálculo que haces a mano. Lo primero que se mira, siempre.
- Un fallo en una calculadora. Va directo arriba de la cola: pon los datos que metiste, lo que salió y lo que esperabas.
- Una cifra desactualizada. Con el enlace a la fuente basta.
- Ofertas de artículos patrocinados o intercambio de enlaces. No se contestan.
Esto se mantiene compaginándolo con un trabajo a jornada completa, así que las respuestas tardan días, no horas. Si tu sugerencia se convierte en una calculadora, te aviso.